El artista · Guadix, España

Sócrates Rízquez

Pintor español, fundador del Hiperimpresionismo.
Cuatro décadas pintando con esmalte industrial sobre aluminio.

Una mirada que tardó décadas en encontrar su nombre

Pintor español, nacido en Málaga y afincado en Guadix (Granada), Sócrates Rízquez lleva más de cuatro décadas desarrollando un lenguaje pictórico propio que ha terminado cristalizando en el Hiperimpresionismo: un estilo que nació de la práctica, de la experiencia acumulada y de la necesidad de nombrar algo que ya existía en su obra mucho antes de que tuviese nombre.

La semilla visual comenzó a germinar en la adolescencia, en una vivencia tan sencilla como determinante: el acceso temprano a una abundante colección de catálogos de agencias de viajes. Aquellos folletos impresos en papel cuché, con su brillo característico y sus colores intensificados, no eran para él herramientas de consumo, sino portales visuales. Aprendió a percibir la escena como una unidad emocional, a ver la relación entre luz y arquitectura, entre color y espacio, entre escala humana y monumentalidad. Sin saberlo, estaba entrenando la mirada.

"El Hiperimpresionismo no nació como teoría. Nació como experiencia. Como una forma de ver que tardó décadas en encontrar su nombre."

En su juventud, en los años 80, pintaba con lo que había a mano. El esmalte doméstico que sobraba de alguna chapuza casera fue su primera materia plástica seria, mucho antes de tener conciencia de ello. El momento decisivo llegó en 1986, durante el Servicio Militar, cuando fue designado para pintar un mural con brochas industriales y latas de esmalte básico sobre un tablero de aglomerado en crudo. De esa experiencia forzada surgió una familiaridad íntima con el esmalte: el reto de domar lo indomable se convirtió desde entonces en objetivo vital.

Desde aquel día, salvo contadas excepciones, el esmalte sintético ha sido su medio de expresión artística. Y cuarenta años después de aquel mural militar, sigue aprendiendo de él. El libro Aquí y ahora… Hiperimpresionismo, escrito por el propio Sócrates, está actualmente en fase de redacción. Recogerá por primera vez de manera estructurada los fundamentos, la técnica y el manifiesto de este estilo artístico que aspira a convertirse en lenguaje compartido.

Artistas que sembraron algo que, muchos años después, tomaría otro camino:

Edward Hopper Velázquez Joaquín Sorolla Richard Estes Claude Monet Omar Ortiz Gustave Caillebotte Andy Warhol entre otros

La proporción aproximada de sus raíces:

Impresionismo
40%
Hiperrealismo
40%
Pop Art
15%
Resto
5%
Preparación del mural 'Golden Torch' para colección privada

Preparación de mural · Guadix, 2024

El esmalte sintético:
cuando el medio es también mensaje

Hay materiales que se usan y hay materiales que te eligen. El esmalte sintético, en el caso de Sócrates, fue de los segundos. No llegó a él por razonamiento teórico ni por recomendación académica, sino por necesidad, por economía, por circunstancias. Y cuando empezó a entender lo que ese material era capaz de hacer, algo cambió en la manera en que concebía la pintura.

El esmalte sintético se basa en resinas alquídicas disueltas en solventes orgánicos. Los pigmentos —titanio para los blancos, óxidos de hierro para los ocres, ftalocianinas para los azules y verdes— se dispersan en esa base, creando una pintura de alta densidad pigmentaria con propiedades que la diferencian radicalmente de los medios tradicionales de las Bellas Artes.

01
Brillo permanente

Al secar, el esmalte crea una película tersa y reflectante que no necesita barniz posterior y mantiene su intensidad de manera indefinida. La obra no refleja la luz: la genera desde dentro.

02
Opacidad y cobertura

Una sola pasada puede cubrir completamente lo que hay debajo, con una densidad cromática difícil de igualar con óleo o acrílico. El color se vuelve sólido, vivo, irreductible.

03
Alta adherencia al aluminio

El esmalte fue concebido para adherirse al metal, lo que lo convierte en el socio natural del aluminio como soporte. La simbiosis entre ambos materiales es el corazón técnico del Hiperimpresionismo.

04
Secado rápido

El proceso de secado, por evaporación del solvente seguida de reacción oxidativa, es significativamente más veloz que el óleo. Esto impone un ritmo de trabajo propio, exigente y sin margen para el arrepentimiento.

05
Resistencia excepcional

Al desgaste, al agua, a los rayos UV y al paso del tiempo, con una durabilidad que supera con creces a la mayoría de los medios artísticos convencionales. Una obra para generaciones.

06
El soporte: aluminio sándwich

El paso de la madera al aluminio sándwich fue un punto de inflexión. Este soporte ofrece estabilidad dimensional perfecta, ligereza, resistencia total a la humedad y una superficie que potencia la luminosidad del esmalte.

Sócrates Rízquez en un descanso en su estudio, con sus obras sobre esculturas neoyorquinas

Un estudio de pintura
no se parece a ningún otro lugar

El taller de Sócrates no es un espacio de producción, sino de pensamiento. Un lugar donde la idea más vaga puede convertirse en cuadro y donde el cuadro más avanzado puede volver a ser pregunta. Los cuadernos de bocetos están llenos de garabatos, frases sueltas, encuadres probados, colores anotados con palabras cuando no había otro medio para retenerlos.

El proceso empieza siempre antes del pincel: en la observación de una fotografía que alguien tomó en Nueva York, en el recorte de luz en una fachada que a nadie más le llamó la atención, en la intuición de que ese momento —ese instante entre la lluvia y el asfalto mojado— contiene algo que vale la pena pintarlo. Y entonces, el esmalte. Directo, exigente, sin posibilidad de retracto. Cada trazo, una decisión.

Lo que se acumula con los años no es solo técnica: es conciencia. La capacidad de reconocer cuándo el trazo está siendo demasiado cauteloso y necesita soltarse, y cuándo la emoción está tomando demasiado el mando y hace falta recuperar la mirada fría. Esa alternancia entre entrega y distancia produce los mejores cuadros.

Cuarenta años de un camino propio

1980s
Primeros contactos con el esmalte. En los años 80, influenciado por la estética del Pop Art, usa esmalte doméstico para intervenir objetos cotidianos. No es una elección reflexiva: es impulso, economía y disponibilidad. Pero es la semilla.
1986
El mural del Servicio Militar. Momento decisivo: designado para pintar un mural con brochas industriales y esmalte básico, sin preparación ni tiempo para pensar. De esa experiencia forzada surge una familiaridad íntima con el material que ya no le abandonará.
1990s
La técnica se asienta. Una década de experimentación intensa y silenciosa. Sócrates trabaja con el esmalte con una dedicación que no tiene nombre todavía: prueba soportes, formatos y mezclas, estudia cómo se comporta el material en distintas condiciones, comete errores que no están en ningún manual porque nadie había recorrido antes ese camino concreto. Es también el período en que empieza a mirar la ciudad —cualquier ciudad— como una fuente inagotable de motivos: la luz que cambia con la lluvia, el reflejo de un semáforo sobre el asfalto mojado, la geometría de una fachada a contraluz. El ojo se afina. El lenguaje empieza a tener gramática propia.
2000s
Tokio, París y Granada. Lejos ya de los primeros experimentos, Sócrates desarrolla una serie de cerca de veinte cuadros sobre Tokio —sus neones, su geometría nocturna, su extrañeza luminosa— junto a obras sobre París y Granada. Son años de viaje visual y de consolidación técnica: el esmalte ya es el medio, el mundo urbano ya es el territorio.
2010s
Nueva York y el aluminio. Manhattan se convierte en el motivo central y dominante: sus calles bajo la lluvia, sus avenidas de noche, sus reflejos sobre el asfalto mojado. Es también el decenio en que se produce la evolución decisiva del soporte: de la madera y la melamina al aluminio sándwich, que potencia la luminosidad propia del esmalte y se convierte en el sistema definitivo. La obra empieza a llegar a colecciones internacionales a través de Saatchi Art, Artmajeur y Eclectic Gallery.
2020s
El Hiperimpresionismo sale al público. Por primera vez, Sócrates siente la necesidad de contrastar directamente con el público las sensaciones que sus cuadros producen y realiza contadas exposiciones presenciales. El estilo encuentra su nombre y su manifiesto. Actualmente en redacción: Aquí y ahora… Hiperimpresionismo, el libro que recogerá sus fundamentos, técnica y principios.

Una obra, una conversación

Cada cuadro de Sócrates es único e irrepetible. Si hay una obra que te detiene, el artista responde personalmente. Sin intermediarios.

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